Crecí en un barrio humilde del Gran São Paulo, donde la tecnología fue más que una herramienta: fue mi ventana hacia un mundo más grande. Recuerdo que mis ojos se quedaban fijos y brillaban como un monitor CRT cada vez que me sentaba frente a una computadora. Estaba obsesionado. Mis padres intentaron poner límites, pero pasé mi infancia realizando "malabarismos digitales" para eludir los bloqueos parentales. No buscaba solo más tiempo frente a la pantalla; me impulsaba la necesidad de entender los mecanismos detrás del telón.
En 2013, escribí mis primeras líneas de código durante mi Formación Profesional en Desarrollo Web. Fue amor a primera vista. La comprensión de que podía construir algo de la nada y darle el estilo exacto que imaginaba era embriagadora. Esa pasión impulsó mi viaje a la Universidad Mackenzie, donde ganar una beca completa cambió la trayectoria de mi vida. Para un niño con mis antecedentes, ese título no fue solo un hito académico; fue la validación definitiva de un sueño.
"Lo hermoso de aprender es que nadie te lo puede quitar."
Mi carrera finalmente me llevó mucho más allá de las fronteras de São Paulo. Mi primer contacto con un mundo completamente diferente ocurrió en Italia, una experiencia que me abrió los ojos a la escala global del panorama tecnológico. A esto le siguió un año en Irlanda, trabajando con un equipo internacional diverso en Rithum, y un capítulo en Francia como freelance y Lead Developer.
Estos viajes son la razón por la que mis proyectos digitales ahora hablan 6 idiomas (inglés, francés, portugués, italiano, español y japonés). No solo traduzco contenido; llevo los matices de estas diferentes culturas a cada línea de código que escribo, asegurando que lo "global" no sea solo una configuración, sino una filosofía central.
Durante mucho tiempo, mi portfoliosirvió como la única vitrina de mi trabajo terminado. Mostraba el "qué", pero le faltaba el alma: la lógica desordenada y hermosa detrás de los píxeles. Me di cuenta de que necesitaba algo más que una simple galería de proyectos pasados; necesitaba un taller digital.
Este blog es ese espacio. Es un hogar para que mi código respire y una plataforma para compartir los análisis profundos que una simple card de proyecto no puede contener. Para asegurar que este taller fuera tan robusto como los sistemas que construyo para mis clientes, utilicé un stack de alto rendimiento: Next.js 15 y React 19, impulsado por un backend en Strapi 5 y orquestado mediante AWS. También he incorporado Tailwind CSS para lograr un mayor nivel de refinamiento en la interfaz. En los próximos meses, compartiré los planos arquitectónicos de cómo encajan estas piezas.
Al final, amo el arte del desarrollo web en su totalidad. Mi carrera se ha definido por la versatilidad: la capacidad de diseñar interfaces elegantes donde la experiencia de usuario (UX) y la accesibilidad son ciudadanos de primera clase, mientras integro simultáneamente backends robustos con frontends dinámicos y arquitecto bases de datos eficientes.
No solo uso herramientas; compongo con ellas. El software nunca está "terminado", solo se encuentra en diferentes etapas de evolución. Te invito a seguirme mientras documento la próxima década de este viaje. Explora el portfolio, quédate por los logs. Los cimientos están puestos; ahora empieza el desarrollo.